Uno se pone a buscar datos para respaldar una idea preconcebida -la de escribir sobre la relación entre el vino y las fiestas navideñas- y pronto se da cuenta de la relativa futilidad de tal empresa. Originales tradiciones, vinos festivos, recetas atractivas... pues hay poco. En toda España y en todo el mundo cristiano el vino forma parte importante, qué duda cabe, de las tradiciones de esta época que a unos les parece entrañable y a otros insoportable. Pero, en general, se bebe vino, y punto: las tradiciones específicas son mucho más para la comida. Con dos excepciones importantes: el espumoso y el ponche.
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lunes, 22 de diciembre de 2014
Navidad y vino
Uno se pone a buscar datos para respaldar una idea preconcebida -la de escribir sobre la relación entre el vino y las fiestas navideñas- y pronto se da cuenta de la relativa futilidad de tal empresa. Originales tradiciones, vinos festivos, recetas atractivas... pues hay poco. En toda España y en todo el mundo cristiano el vino forma parte importante, qué duda cabe, de las tradiciones de esta época que a unos les parece entrañable y a otros insoportable. Pero, en general, se bebe vino, y punto: las tradiciones específicas son mucho más para la comida. Con dos excepciones importantes: el espumoso y el ponche.jueves, 18 de diciembre de 2014
Mujeres del vino: Las mujeres del Champagne
Hoy en día se trabaja en acercar la cultura del vino a las mujeres, principalmente como consumidoras, pero tan importante o más que trabajar la venta en este nicho de mercado, es dar a conocer su importante presencia en el mundo del vino. Poner en valor, empoderar, todas estas cosas de las que se habla hoy en día y que, nos gusten o no, son necesarias para que no pasen desapercibidos los logros y el trabajo de muchas de ellas.
Si existe un vino “de mujer” sin duda, ese es el champagne. Me gusta pensar, de ahí la intención de este post, que lo es por su complejidad y no por la frivolidad que también le caracteriza, ni porque crea que exista un vino “de mujer”.
Decía Voltaire que el champagne era el único vino que hacía más bella a la mujer que lo bebía. Beberlo, según otros, hace brillar más los ojos de la mujer y vuelve su rostro más luminoso. Todo esto, me parecen tonterías, sinceramente, lo que está claro es que el champagne se ha convertido en el vino femenino por excelencia, aunque lo más importante es que es un vino que marida a la perfección con todo tipo de comidas, es moderado en la cantidad de alcohol, y sus burbujas agradan y refrescan el paladar.
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